domingo, 26 de septiembre de 2010

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¿Cuál es la línea que divide el respeto del entrometimiento? ¿Cómo diferenciar la genuina preocupación amiga de intenciones deshonestas? ¿Cómo saber si es blanco o negro? Cuando todo apunta a una dirección, pero algo dentro de tí -probablemente ceguera por afecto- te pide que te tranquilices, que no todo está mal, que toda verdad es relativa, que no te dejes llevar por ese loco orgullo que hace y deshace a su antojo.

Difícil comenzar un diálogo, más cuando se trata de un problema heredado, al que has sido arrastrado hasta el fondo sin siquiera haberte dado cuenta. Cuando de Suiza pasaste a ser Salomón sin sabiduría ni aves que aconsejen.

Ideas, conjeturas y necedades dan vueltas en mi cabeza y no consigo si quiera discernir qué es lo que realmente me está abrumando. ¿Acaso es la situación actual? ¿O sólo funcionó el desencadenante de otro problema aún mayor? ¿De qué le sirve la razón al hombre en estos casos? No hace más que traer posibilidades más complejas y distorsionadas apartándolo de lo realmente importante, de eso que sólo se ve con el corazón: la escencia, la intencionalidad, que cuando las consecuencias no son favorables pasa a segundo plano. El hombre pierde eso que le de la calidad de humano, receloso del mundo y de sí mismo, desconfiado e inseguro. Planea, pondera, comprueba para finalmente no actuar, entre tanto debate interno se da cuenta que la bestia ha mutado, se le han tornado de nuevos matices que el tiempo solo logra acrecentar su complejidad. Y así retorna al mismo proceso de observación temerosa cada vez más confundido y enviciado.

¿A dónde iremos a parar?

4 comentarios:

  1. Tal como has planteado la pregunta, las cosas son esperanzadoras "a dónde iremos a parar"..
    A menudo, cuando me gana la angustia, suelo cuestionarme "a dónde hemos llegado"... y mi pregunta se hace irremediable

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  2. Magui, para bien o para mal, la esperanza es la última en morir. Si no pregúntale a Pandora :)

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  3. Holaaaaaa! Pensé q había perdido tu blog pero por suerte no. Sí, la razón a veces nos embota, nos complejiza, hace q las cosas se vean más enrevezadas
    Bst
    efa

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  4. Se clausuró el espacio por unos días, nada permanente, estamos de vuelta y con todo. Espero completar una nueva entrada pronto! Saludillos al otro lado del ecuador

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