jueves, 18 de noviembre de 2010

Carta a París


Interior, noche. Desde mi balcón...
En este momento no me siento lista de tener una relación, de la naturaleza que sea. ¿Por qué? Porque me he cansado del placer. Frecuentar una persona con el mero fin de satisfacernos no me motiva ya. Lo que busco es compañía, con quien compartir nuestras vidas, alguien con quien platicar, entendernos y lograr una intimidad sin necesidad de los genitales.


No te veo mal ni me espantan tus intenciones. Sé que de eso se trata hoy en día la atracción. Todos hemos tenido sexo, todos venimos a partir del sexo, pero el sexo ya no es para mí la meta última de mi proceder. Busco en él la expresión de todo mi ser. ¿Cómo es posible que creamos poder separar el sexo de nuestro querer? Tal como si pudiéramos escindirnos a placer, tal como una máquina con diversas funciones; pero en realidad somos un todo: nuestra mente, cuerpo y espíritu son inseparables, conforman todo eso que llamamos yo, por lo tanto creo yo, deben de permanecer en comunión.


Te lo digo ahora porque no quiero hacer que pierdas tu tiempo en una causa perdida, porque me frustran tus incesables peticiones. Y no es que me niegue a tener sexo con nadie, es sólo que quiero que signifique algo, que el hacerlo sea porque quiero hacerlo, porque de verdad tengo la necesidad de demostrarte lo que significas para mí de esa manera. Pero ese no es nuestro caso, mientras que por otro lado para tí no es más que un intercambio de comisiones, la única manera de demostrar quién eres.


"Para conocer la virtud, necesitas conocer el vicio" me contestas tú. El vicio lo conozco, lo he practicado y dominado. Hablo el lenguaje del vicio mejor que la propia lengua hispana. Y ahora es cuando busco la virtud, si es que de verdad somos seres de espíritu y voluntad. Me niego a aceptar que no somos más que animales civilizados. Que nuestra esencia radica en la perversión*, que no venimos a otra cosa más que a "amar" siendo que por amor entendemos la expresión del deseo carnal.


No espero que me entiendas mis palabras. No espero que seas tú en quien encuentre el verdadero significado de vivir, que ese ser no es nadie más que yo misma, pudiéndolo develar en el fondo de la soledad. Sé muy bien que a tu manera recibirás este mensaje y que al placer terrenal buscas entregarte, que tus maestros Gray y Sade son. Un gusto encontrarte en el camino, una plusvalía de placer haberte conocido. Bon voyáge mon ami, je ne peux vivre sans toi...



*Perversión: Acto sexual sin finalidad de procrear.
Adieu - Yoko Kanno

3 comentarios:

  1. Bueno, un poco me perdí y no me hallo. Con cuántas cosas de las que aquí se dicen te sentís identificada¿?
    Yo me siento en la silla y vos en el diván... sesión psicológica hoy!

    ResponderEliminar
  2. ¿Identificada? Con todo lo tipeado arriba. Me encuentro en la búsqueda interminable del ser. Insatisfecha con todo y con nada. Ya sabes, gajes de ser quisquillosa y sobre-racionalista...

    ResponderEliminar
  3. Hablo el lenguaje del vicio mejor que la propia lengua...
    Grandísimo amiga! Y también comparto tu punto de vista Alice
    Salud

    ResponderEliminar