
Un viaje por acá, otro por allá y por acuyá. De eso se trata creo yo, de conocer nuevos micro-espacios, nuevos seres, culturas, entidades. ¿Para qué? Qué mejor lugar para autoconocerse que lejos de casa, ver de qué esta uno realmente hecho sin las herramientas de la cotidianidad, valerse de los propios recursos para sobrevivir.
Después de una serie de retos lingüísticos, emocionales e incluso monetarios (el tan mentado dinero que donde quiera uno lo encuentra inmerso) he llegado viva y coleando a terrenos familiares para celebrar las aclamadas fiestas decembrinas. ¡Qué bonito regalar y recibir artilugos innecesarios para demostrar el amor! Estas cuestiones protocolarias honestamente no van conmigo: cenar pomposamente, pláticas superfluas y patológicamente optimistas, abrazos interminables de gente con la que nunca convives pero que llamas "familia" no por otra cosa que una cuestión legal, música cursi impregnada de pre-diseñados buenos deseos, etc. Aún así encuentro difícil deshacer el lazo parental, que en algunos casos no quisiera deshacer. ¿Qué puedo hacer? Como todos soy un ser social, necesitada de una identificación con el prójimo ya que a través de los demás uno se encuentra, se define en función del reflejo ajeno, el ser que no es percibido no existe caray, es por eso que tanto necesitamos los unos de los otros. Necesitamos de quien avale y compruebe nuestro ser, sin un testigo de por medio terminamos en nada más que mera alucinación.
Ese es mi problema con el mundo, que mi experiencia tiene que ser comprobable para ser legítima ¡Coño! ¿Por qué todo tiene que remitirse a las pruebas y con ello a las viciadas percepciones de los otros? ¿Es tan difícil comprender algo ajeno a lo que uno conoce? Yo soy partidaria de la idea de muchas realidades convergentes en el universo, una verdad absoluta es difícil de puntualizar, todo se remite a la experiencia personal, pero para muchos es difícil ver más allá de sus narices.
Os invoco a buscar razones más allá de la razón, experiencias distintas a lo experimentado, conceptos ajenos a lo conceptualizado. Que esta vida se trata de evolucionar, pero haciendo lo que uno siempre hace difícilmente -imposiblemente- conseguirás un resultado diferente, he ahí el comienzo de la desdicha, en cuanto el ser detiene su proceso, el momento en que se estanca en determinado punto incapaz de reinventarse, de mejorar y aspirar. La existencia remite en la esperanza, aquella que nos impulsa a levantarnos de nuestras camas cada mañana, eso que nos tiene atados a este mundo, la esperanza de un futuro mejor. Pero no confundir la esperanza con la confianza, aquél peligroso vicio que nos engaña fácilmente, que promete todo sin garantía alguna, disponiéndonos en una situación aparentemente eterna, cuando en realidad no hay nada más constante que el cambio.
Como diría un buen amigo: "No he de clavar muy hondo mis estacas porque estoy de paso"
Seguiré buscando razones más allá de la razón!
ResponderEliminarSiempre me gusta leerte!
Buenaventura
Es mejor vivir que bloggear...con esta explicación me alegra que tengas descuidado el blog
ResponderEliminarbesos