domingo, 15 de agosto de 2010

¿Casualidad o proyección inconsciente?

En el puerto donde mi cuerpo se encuentra atrapado




Destino, curioso y cruel destino que por minutos más, minutos menos cambias los planes que de antemano sé que no debo de hacer ya que eres aún más incierto que yo misma. Aquí el problema no es tener que quedarme unos días más en esta polvorosa y fantasmal ciudad que llamo hogar, no lo es el tener mover uno u otro compromiso; la cuestión es la posibilidad que abre ante mi ya insensata persona, la reprimida pero ansiosa esperanza de que nuestro camino se cruce una vez más, de poder ver su rostro, sentir su aroma, su frío pero reconfortante tacto por última vez.

Vergüenza me da admitir la flaqueza que inspira en mi voluntad, en lo inerte que se torna mi dignidad ante su devenir desde aquel cementerio llamado memoria. ¿Pero qué puedo hacer cuando el querer es más fuerte que el deber?



19 días y 500 noches - Joaquín Sabina

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