miércoles, 19 de mayo de 2010

Fantasía

Lenin y su servidora algún tiempo atrás


No estoy enojada, simplemente me siento triste. Triste por la situación y mi ingenuidad; en estos momentos recuerdo cómo Nefertary me tachaba de estúpida por querer buscar la bondad y lo humano en las personas, creo que hoy me he dado cuenta (por enésima vez) lo egoístas, crueles e indiferentes que podemos llegar a ser, mejor dicho, somos.

Honestamente nunca creí lo que Lenin decía ni mucho menos lo que pretendía hacerme sentir, simplemente me engañé a mí misma, quise dejarme llevar por mis deseos infantiles, vivir lo que podría llamarse felicidad, todo producto de mi pasatiempo favorito: la fantasía. ¡Qué caro resulta soñar despierto! Eventualmente la realidad estallará en tus narices, lo que usualmente, como en este momento, viene acompañada de desesperación, negación e impotencia.

Y ahora te pregunto a ti Luna, mi incondicional confidente, tú que me visitas cada noche: ¿No son fascinantes aquellas personas que se han rendido a ti? Que deciden no pagar por la fantasía, que encuentran la felicidad en ellas mismas liberándose del mundo material que nos oprime, de esta corrupta sociedad llena de mentiras, apego, potenciales desperdiciados y pérdida.

He perdido mi orgullo, ese amargo pero digno sentir a la hora del fin, aquél que me ha acompañado como nadie más lo ha hecho aferrándose a mí como yo lo hago con Lenin. Tengo miedo ¡Lo admito! Miedo de no tener el control de mí misma de ceder mi ilusoria posición de poder y pasar a ser "una raya más al tigre" de un infeliz. Pero esto también pasará.


Sur le Fil - Yann Tiersen

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