miércoles, 26 de mayo de 2010

Caminos paralelos



Lámina X del Test de Rorschach


Exterior. Día. Ella se encontraba dando vueltas por los pasillos de "La isla", un trío de edificios dispuestos a las afueras del campus, buscando un individuo sin rostro con su nombre como única referencia. Encendía uno y otro cigarrillo mientras maldecía a su hermana por enésima vez, como de costumbre ella era la encomendada a resolver problemas que no le concernían.

Ya estaba pensando en qué nueva alternativa sugerir cuando, anunciado por su cómplice de dos filos, él apareció.

Indudablemente, como su hermana le había comentado, era muy atractivo: unos rasgos gentiles y cierto aire de superioridad se dibujaban en su rostro. A paso ligero pero firme se dirigía a la primer planta del edificio.

Ella se dispuso a saludar y explicarle el motivo de su búsqueda: que protagonizara un documental que su hermana dirigiría. Al momento de interceptarlo él entornó una mirada calculadora hacia ella, de esas miradas de quien siempre obtiene lo que quiere.

Las palabras brotaron de la boca de ella ininterrumpidamente, sus piernas temblaban, el sudor frío recorría su espalda y finalmente sus labios esbozaron una sonrisa bobalicona.

Rápidamente el descubrió ese peculiar brillo en sus ojos. Un destello que evoca la pureza, el deseo de amar, la fe en la humanidad, en fin, todo lo que en predadores como él resulta irresistible, luchando entre la fascinación por lo sublime, las ganas de poseer toda esa belleza que él jamás llegará a introyectar y el odio que inspira y da tantas fuerzas como el amor, culminando en la destrucción del objeto deseado, no por mala voluntad, si no porque es lo único que él sabe hacer.

Fingiendo confusión dijo que pensaría la propuesta y procedió a darle su número telefónico, ella lo apuntó apresuradamente en su antebrazo. Ese casual encuentro marcaría el comienzo de su fin, un juego de seducción, engaño y posesión. ¿El premio? Alimentar el insaciable ego de aquél inestable sujeto, perdido entre los fantasmas de su pasado y la satisfacción catártica de obtener todo lo humanamente posible de alguna ingenua ninfa escogida bajo parámetros que sólo el conoce. La cacería se había puesto en marcha y sólo el sabía las reglas del juego.

Ella ama, el odia. Ella construye, el destruye. Ella busca, el escapa. Ella siente, el maquina. Ambos compartiendo la misma pasión, ambas pasiones encontradas en distintos planos de realidad. Ambos con la misma necesidad de estar el uno con el otro, ambos con distintas maneras de entender la necesidad. Almas gemelas de distintos universos encontradas en el mundo equivocado, sometidas a fuerzas más grandes que la frágil voluntad.

Y la pregunta de siempre remite una vez más ¿Algún día podrán obviar las leyes matemáticas y converger éste par de líneas paralelas, burlar lo establecido y construir su propio mundo donde lo material es fantasía, donde el verdadero yo se descubre y reconoce a aquél par del que alguna vez Platón nos platicó?



2+2=5 - Radiohead

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